Tarjetas revolving: cómo detectarlas y reclamar

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Las tarjetas revolving son un producto financiero con intereses de casi el 30%. Los intereses de la tarjeta revolving han sido declarados abusivos y por tanto puede reclamarse la devolución de lo pagado de más. Muchos bancos han ofrecido tarjetas revolving, ¿sabes si tú tienes una? te lo explicamos.

Introducción a las tarjetas revolving

Corren tiempos de pandemia. Estamos preocupados por nuestra salud, nuestra vida laboral, nuestras finanzas. Es por ello que, aprovechando la oportunidad que me ofrece Emérita, explicaré brevemente en qué consiste uno de los productos financieros que está menoscabando la economía de muchos hogares. Quizás tú, lector, seas titular de este producto y lo ignores. Es posible que te acompañe a todas partes a buen recaudo en tu cartera, que “te ayude” a hacer frente a los gastos del día a día, que ya no puedas vivir sin ella… Si los productos financieros fuesen personajes de ficción nos hallaríamos ante una villana sibilina y silenciosa. Estoy hablando, como no puede ser de otro modo, de las tarjetas revolving.

¿Qué son las tarjetas revolving?

Son tarjetas de crédito que te permiten disponer de una cantidad máxima de dinero de manera total o parcial en cualquier momento, cantidad que devuelves mediante el pago de cuotas periódicas. Con cada cuota pagada el crédito disponible de la tarjeta se reconstituye, es decir, puedes volver a disponer del importe del capital que amortizas con cada cuota, de ahí que se llamen “revolving”, que en inglés significa rotativo.

Por ejemplo, si la cantidad máxima de la que puedes disponer es de 6.000 euros y gastas 100 euros y en la siguiente cuota amortizas 50 euros, tendrás disponibles en ese momento 5.950 euros.

Es necesario señalar que, aunque lo más habitual es que este tipo de productos se instrumentalicen a través de tarjetas, también existen los créditos revolving sin tarjeta.

¿Cuál es el peligro de las tarjetas revolving?

Para amortizar el capital dispuesto se fijan unas cuotas mensuales muy pequeñas y un tipo de interés muy alto. En consecuencia, la parte de capital dispuesto pero no amortizado continúa generando nuevos intereses que se suman a los intereses devengados y no cubiertos por la cuota lo que produce un efecto “bola de nieve”.

Siguiendo con el ejemplo anterior en el que la cantidad máxima disponible es de 6.000 euros, con cada cuota amortizas 50 euros y el tipo de interés anual pongamos que es el 27%:

Si dispones de los 6.000 euros y amortizas 50 euros te quedarían por pagar 5.950 euros. Sin embargo se han generado unos intereses mensuales, en concreto 135 euros, que resultan de aplicar el tipo de interés (27%) sobre la cantidad dispuesta (6.000 euros) y dividir entre doce mensualidades. Así que aunque hayas amortizado 50 euros, la deuda ascendería a 6.085 euros.

En el mes siguiente amortizas de nuevo 50 euros, pero se han vuelto ha generar intereses al 27% sobre los 6.085 euros, es decir 136,91 euros que se suman a la deuda resultando un total de 6.221,91 euros. Por lo que aunque amortices 50 euros, tu deuda ascendería a 6.171,91 euros y así sucesivamente.

Como podemos ver, la deuda, en vez de ir reduciéndose, se incrementa desde el principio de forma proporcional. En consecuencia, el peligro que conllevan la tarjetas revolving es que se acaben convirtiendo en deudas perpetuas de las que es muy difícil salir.

¿Cómo sé si tengo una tarjeta revolving?

Si realizaste una compra en una tienda de muebles, de electrodomésticos, etc., y en el mismo establecimiento te ofrecieron la posibilidad de financiar la compra en cómodos plazos a través de una tarjeta que también podrías usar en otras tiendas y en cajeros para retirar efectivo, si en la actualidad los muebles que compraste acumulan polvo en el trastero y la televisión ya la cambiaste porque era de tubo, pero tú sigues pagando todos los meses una cuota que parece no tener fin, es muy posible que seas titular de una tarjeta revolving.

Si te abordaron en el centro comercial, en el aeropuerto, en la estación de tren, en tu lugar de trabajo, en la calle y te vendieron las ventajas de una tarjeta tan fantástica con la que tendrías siempre un dinerito al que echar mano para darte algún capricho o irte de vacaciones y que podrías devolver pagando todos los meses muy poco, pero esos pocos son muchos y nunca terminas de saldar la deuda, es muy posible que seas titular de una tarjeta revolving.

Si eres propenso a acumular tarjetas, si a mayores de la cartera necesitas un tarjetero, si tienes tantas tarjetas que de ser cartas podrías jugar al Tute, es muy posible que al menos una de tus tarjetas sea una tarjeta revolving.

Solicita a la entidad copia de toda la documentación relativa a tu tarjeta: copia del contrato y copia de los recibos o extracto de la tarjeta.

Revisa los recibos. Presta especial atención al tipo de interés que te aplican. En las tarjetas revolving es muy elevado. Para no asustar a sus clientes es habitual que en lugar del tipo de interés anual aparezca el mensual. Así si te aplican un interés del 27% anual el tipo de interés mensual será el 2,25%.

Ante cualquier duda acude a un abogado especialista que examine tu caso en concreto.

¿Qué puedo hacer si tengo una tarjeta revolving?

Reclamar por usura y falta de transparencia.

El primer paso es presentar una reclamación ante la entidad con la que tenemos el contrato de la tarjeta revolving. La presentación de la reclamación puede ser:

  • Presencial entregando la reclamación en una sucursal de la entidad.
  • Enviando un correo electrónico a la entidad.
  • A través de la página web de la entidad empleando el formulario de reclamación habilitado para ese fin.

¿Cuánto y qué puedo reclamar por la tarjeta revolving?

Si has pagado más de lo prestado puedes reclamar la cantidad que exceda del total del capital prestado. Por ejemplo, si has abonado entre amortizaciones de capital e intereses 14.000 euros y el capital prestado son 6.000 euros, la cantidad a reclamar sería 8.000 euros.

Si aún no has pagado el capital prestado puedes solicitar la liquidación de la deuda restando a la misma todos los pagos realizados. En este caso, si has abonado entre amortizaciones de capital e intereses 5.000 euros y el capital prestado son 6.000 euros, saldarías tu deuda con 1.000 euros.

En caso de que la entidad desestime tu reclamación el siguiente paso sería acudir a la vía judicial para lo que sí que es necesario un abogado.

Espero que este artículo os haya servido de ayuda ¡Ánimo!

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