¿Qué es un abogado de familia? + ¿Qué hace un abogado de familia? Un abogado de familia es un profesional del derecho que interviene en procedimientos relativos exclusivamente al ámbito familiar entre las personas. La materia más habitual es la de divorcio y los convenios reguladores, entre los que se incluye el tipo de custodia que se asigna a los progenitores y la pensión de alimentos que corresponda si hay hijos en común menores de edad. Además, un abogado de familia también se ocupa de tramitar ante el juzgado los procesos que no son de mutuo acuerdo sino divorcios contenciosos. Debemos diferenciar al abogado de familia del abogado de sucesiones, y es que, a pesar de que las herencias se den entre familiares, esta es una materia específica y diferente, muy regulada desde antiguo. Por tanto, en caso de necesitar asesoramiento en una herencia, hay que contar con un abogado especialista en derecho de sucesiones. El abogado de familia ofrece recomendaciones a las personas que se quieren casar o contraer matrimonio para la protección del patrimonio de cada uno de los esposos. Ello porque, con el matrimonio en régimen de gananciales, el trabajo de cada uno de los esposos forma parte de un bien común. Sin embargo, la separación de bienes ofrece la posibilidad de no mezclar el patrimonio ni el dinero de cada uno de los esposos, lo que facilita mucho las cosas en caso de divorcio. El planteamiento de un régimen de separación de bienes es el mismo que el del cinturón de seguridad: no se usa con la certeza de sufrir un accidente, sino que se usa para protegernos en caso de que suceda. En la sociedad actual en la que la mujer disfruta de mayor independencia económica y no renuncia a su vida profesional para dedicarse al hogar, el régimen de separación de bienes está cada vez más aceptado. De hecho, en algunas regiones se establece como el sistema económico-matrimonial por defecto, salvo que los contrayentes manifiesten expresamente que optan por el régimen de gananciales. Cómo conseguir un buen abogado de familia Para conseguir un buen abogado de familia debemos tener en cuenta la experiencia del profeisonal pero también la confianza personal que sintamos con él. Al tratarse de procedimientos en los que la vida personal y más íntima se revelan, es imprescindible que exista una relación de especial confianza entre el cliente y el profesional de derecho de familia que le asiste. Hacemos este matiz porque en el caso de reclamaciones de cantidad de una empresa que demanda a otra un impago, por ejemplo, no existe la sensación humana de la tristeza. Los sentimientos en los procedimientos de familia no deben guiar las decisiones porque demasiadas veces existe un rencor con la otra parte que es perjudicial para todos. Por eso, el abogado especialista en derecho de familia debe tener “mano izquierda”. No obstante, un buen abogado de derecho de familia que lleva toda su carrera profesional dedicándose a ello, acaba por ganarla porque resulta mucho más beneficioso para el procedimiento el entender y orientar a los clientes también desde una perspectiva emocional. Ahora se puede conocer la experiencia de los abogados especialistas en derecho de familia gracias a la plataforma Emérita Legal porque extraemos datos de las resoluciones judiciales y los analizamos con inteligencia artificial, consiguiendo comparar a los abogados de familia y concluyendo quienes son los que tienen mejor rendimiento judicial. En este tipo de procedimientos tiene especial valor el acuerdo homologado judicialmente. En definitiva, tendremos que valorar la experiencia o número de casos analizados, además del índice de rendimiento judicial, pero también la afinidad con el abogado que nos asiste. Cómo tramitar un divorcio/Cómo solicitar el divorcio Para tramitar cualquier tipo de divorcio es imprescindible contar con un abogado especialista en derecho de familia. El divorcio se puede tramitar en la actualidad no sólo en el juzgado sino también ante notario, lo que agiliza mucho el trámite, pero encarece el coste porque las partes tienen que abonar la minuta del notario y, sin embargo, en el juzgado no hay que pagar más que la minuta de los profesionales que intervienen. Aunque en el juzgado intervenga al menos un procurador, el arancel de los procuradores es significativamente inferior al de los notarios. Además, en el caso de las personas sin recursos, existe el derecho a la justicia gratuita y quien sea beneficiario de ella no tendrá que pagar la parte que le corresponde de abogado y procurador. Esto no sucede en el caso de un divorcio notarial. Eso sí, la vía judicial es mucho más lenta, incluso en un divorcio de mutuo acuerdo. La carga de trabajo de los juzgados es tal, que en muchas ocasiones el plazo de espera supera los seis meses. Algo a tener en cuenta es que, si hay hijos en común menores de edad, el divorcio ante notario hay que descartarlo porque es imprescindible que intervenga el Ministerio Fiscal. El Ministerio Fiscal supervisa los acuerdos a los que llegan las partes para asegurarse de que los intereses de los menores quedan debidamente protegidos. En el caso de que las partes no estén de acuerdo en divorciarse, uno de los cónyuges puede demandar igualmente al otro en lo que se conoce como divorcio contencioso. La otra parte puede acudir al juicio de divorcio o no. En caso de no acudir, no se tendrá en cuenta su postura en la decisión judicial, y se considerará “en rebeldía”. En el caso de acudir y que, con el paso del tiempo, se alcance un acuerdo, el procedimiento de divorcio contencioso puede transformarse en un divorcio de mutuo acuerdo. Qué diferencia hay entre separación y divorcio La separación y el divorcio son dos figuras jurídicas diferentes, siempre que para la separación exista una sentencia. Cuando hablamos de separación no hablamos simplemente del cese de la convivencia: existe un procedimiento judicial consistente en que dos personas se separen tanto en la convivencia como económicamente, pero no se divorcien. Si no se divorcian, no pueden volver a contraer un nuevo matrimonio porque esto se consideraría bigamia, y en España está prohibida. Por tanto, si nos separamos y luego nos queremos casar con otra persona, tendremos que iniciar un procedimiento a mayores, el de divorcio. Así, acabamos acumulando dos procedimientos judiciales para poder empezar una vida con otra persona. Por ese motivo, y dado que en la actualidad la ley así lo permite, lo más recomendado en caso del fin de la relación de pareja es optar directamente por el divorcio. Las consecuencias jurídicas son más completas que en la separación, que podríamos considerar como un divorcio a medias. La figura de la separación todavía existe porque es heredada de una normativa anterior que obligaba a una pareja que quería dejar de serlo a estar separados durante un tiempo para luego poder plantear el divorcio. Hoy no se obliga a ello, pero tampoco se ha eliminado. Sencillamente, está en desuso. Tanto en la separación judicial como en el divorcio se regulan las circunstancias de los hijos menores de edad que la pareja tuviera en común, esto es, el tipo de custodia, la pensión de alimentos si así se acuerda, las vacaciones de los menores con uno y otro progenitor… Esta regulación se puede hacer de mutuo acuerdo pero siempre con la supervisión del Ministerio Fiscal, que velará por los intereses de los menores. Por tanto, en caso de que haya hijos menores de edad en común, será imprescindible ir al juzgado para fijar las circunstancias de las relaciones paterno-filiales en el convenio regulador. ¿Qué es un divorcio contencioso? El divorcio contencioso es un tipo de procedimiento que permite que las personas que no están de acuerdo en nada también puedan divorciarse, dejando al juez las decisiones que los cónyuges son incapaces de tomar por sí mismos dadas las incompatibilidades que suelen surgir en este tipo de situaciones. Para el divorcio contencioso cada una de las partes debe contar con un abogado y un procurador y se tramitará una demanda y una contestación a la demanda. Esto no es obstáculo para que, en cualquier fase del procedimiento, las partes se pongan de acuerdo en todo y que el divorcio contencioso se transforme en un divorcio de mutuo acuerdo. Esto supone una aceleración de los plazos, puesto que se elabora un convenio regulador que debe ser ratificado en el juzgado. No obstante, y a pesar de que existe cierta regulación en cuanto a los plazos, en la práctica no se respetan. El divorcio contencioso es lento porque existe una carga de trabajo muy elevada de los juzgados. Esto es, no es que los jueces no trabajen lo suficiente sino que no hay suficientes jueces para atender a todos los procedimientos judiciales. Además, cuando hay discrepancia con la custodia de los hijos menores de edad que la pareja tenga en común, puede tardar incluso dos años en resolverse la sentencia firme debido a que los equipos psico-sociales deben emitir informe valorando la situación y, por falta de medios, su carga de trabajo les impide agilizar los trámites. Por tanto, lo que recomendaremos siempre es un divorcio de mutuo acuerdo y, sólo si ello no es posible, acudir al divorcio contencioso. Además, en el divorcio de mutuo acuerdo sólo hace falta un abogado y un procurador cuyos honorarios pueden pagarse por mitad entre los dos cónyuges, así que el coste se reduce a la mitad. Las parejas de hecho no necesitan divorciarse, para poner fin al vínculo, sencillamente se acude al registro civil y se da por finalizado. Por tanto, es una opción mucho más económica que el matrimonio en caso de disolución.

¿Qué es un abogado de familia? ¿Qué hace un abogado de familia?

Un abogado de familia es un profesional del derecho que interviene en procedimientos relativos exclusivamente al ámbito familiar entre las personas, regulado en el Código Civil. La materia más habitual es la de divorcio y los convenios reguladores, entre los que se incluye el tipo de custodia que se asigna a los progenitores y la pensión de alimentos que corresponda si hay hijos en común menores de edad. Además, un abogado de familia también se ocupa de tramitar ante el juzgado los procesos que no son de mutuo acuerdo sino divorcios contenciosos. 

Debemos diferenciar al abogado de familia del abogado de sucesiones, y es que, a pesar de que las herencias se den entre familiares, esta es una materia específica y diferente, muy regulada desde antiguo. Por tanto, en caso de necesitar asesoramiento en una herencia, hay que contar con un abogado especialista en derecho de sucesiones. 

El abogado de familia ofrece recomendaciones a las personas que se quieren casar o contraer matrimonio para la protección del patrimonio de cada uno de los esposos. Ello porque, con el matrimonio en régimen de gananciales, el trabajo de cada uno de los esposos forma parte de un bien común. Sin embargo, la separación de bienes ofrece la posibilidad de no mezclar el patrimonio ni el dinero de cada uno de los esposos, lo que facilita mucho las cosas en caso de divorcio. 

El planteamiento de un régimen de separación de bienes es el mismo que el del cinturón de seguridad: no se usa con la certeza de sufrir un accidente, sino que se usa para protegernos en caso de que suceda.

En la sociedad actual en la que la mujer disfruta de mayor independencia económica y no renuncia a su vida profesional para dedicarse al hogar, el régimen de separación de bienes está cada vez más aceptado. De hecho, en algunas regiones se establece como el sistema económico-matrimonial por defecto, salvo que los contrayentes manifiesten expresamente que optan por el régimen de gananciales.

¿Cómo conseguir un buen abogado de familia?

Puedes encontrar a los mejores abogados de familia  aquí. Para conseguir un buen abogado de familia debemos tener en cuenta la experiencia del profesional pero también la confianza personal que sintamos con él. Al tratarse de procedimientos en los que la vida personal y más íntima se revelan, es imprescindible que exista una relación de especial confianza entre el cliente y el profesional de derecho de familia que le asiste. Hacemos este matiz porque en el caso de reclamaciones de cantidad de una empresa que demanda a otra un impago, por ejemplo, no existe la sensación humana de la tristeza. Los sentimientos en los procedimientos de familia no deben guiar las decisiones porque demasiadas veces existe un rencor con la otra parte que es perjudicial para todos. Por eso, el abogado especialista en derecho de familia debe tener “mano izquierda”. No obstante, un buen abogado de derecho de familia que lleva toda su carrera profesional dedicándose a ello, acaba por ganarla porque resulta mucho más beneficioso para el procedimiento el entender y orientar a los clientes también desde una perspectiva emocional.

Ahora se puede conocer la experiencia de los abogados especialistas en derecho de familia gracias a la plataforma Emérita Legal porque extraemos datos de las resoluciones judiciales y los analizamos con inteligencia artificial, consiguiendo comparar a los abogados de familia y concluyendo quienes son los que tienen mejor rendimiento judicial. En este tipo de procedimientos tiene especial valor el acuerdo homologado judicialmente. 

En definitiva, tendremos que valorar la experiencia o número de casos analizados, además del índice de rendimiento judicial, pero también la afinidad con el abogado que nos asiste.

 

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