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El abogado penalista es un profesional que está especializado en procedimientos delictivos, como pueden ser los delitos de robo y asesinatos, pero también alcoholemias en controles de tráfico, estafas, alzamiento de bienes… Como se puede apreciar, el derecho penal es un gran área de derecho que tiene como punto de partida el Código Penal y la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

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El código penal recoge qué conductas son delito y qué consecuencias tiene su comisión. Así, el Código Penal detalla cuántos años de prisión tiene un delito contra la salud pública, la multa que debe pagarse, las circunstancias atenuantes, las agravantes, las eximentes…

Las circunstancias atenunantes son situaciones o motivos que hacen que la comisión del delito sea menos grave, por ejemplo, la reparación del daño causado.

Las circunstancias agravantes son justo lo contrario: son situaciones o motivos que hacen que merezcamos más condena por haber cometido ese delito. Por ejemplo, el abuso de superioridad o la alevosía.

Las circunstancias eximentes son situaciones en las que se acepta la comisión del delito porque al acusado no le quedaba otra opción, y por tanto, se le exime de responsabilidad penal, esto es: ha cometido un delito pero ello no tendrá las consecuencias recogidas en el código penal, como puede ser la pena de prisión, la multa o los trabajos en beneficio de la comunidad. Por tanto, tampoco existirán antecedentes penales. Por ejemplo, matar a una persona para salvar tu propia vida en una situación angustiosa de estado de necesidad, como podría ser apuñalar a una persona para defendernos y evitar que nos apuñale a nosotros.

Las circunstancias modificativas de la responsabilidad penal, que es como se le conoce a las circunstancias atenuantes, agravantes y eximentes, están enumeradas en el código penal. Además, responden al comportamiento humano normal o esperado, porque el código penal no exige que la gente sea valiente, sino que respete el derecho de los demás en la medida en la que sea posible.

El derecho penal es tan amplio que lo recomendable es buscar a un abogado penalista especializado en la materia delictiva concreta. Por ejemplo, abogado penalista especializado en delitos económicos, despachos penalistas especializados en delitos contra la vida (homicidio, asesinato).

¿Qué hace un abogado en derecho penal?

El abogado de derecho penal es una persona licenciada o graduada en Derecho, colegiada en un colegio de abogados como ejerciente y que interviene en los juicios en los que se investiga si una persona ha cometido o no un delito, ello en base al código penal.

El letrado penalista debe proponer las pruebas que permitan hacer esta investigación con el máximo detalle posible, y en los interrogatorios, formular las preguntas de modo que las personas que mienten queden en evidencia y se demuestre que no han dicho la verdad. Existe la posibilidad de tener abogado penalista del turno de oficio pero sólo las personas sin recursos suficientes podrán tener derecho a la justicia gratuita. Por eso, si no tenemos acceso a la justicia gratuita, aunque nuestro abogado penalista sea del turno de oficio, tendremos que pagar sus honorarios siempre que sea obligatorio que intervenga en el procedimiento penal.

Por ejemplo, esto es muy habitual en los juicios rápidos por alcoholemia. Conducir bajo los efectos del alcohol es un grave delito que cualquier persona podría llegar a cometer por los excesos del alcohol incluso en las comidas o cenas. No es necesario provocar un accidente para cometer el delito, bastará que en un control rutinario de alcoholemia se arroje una tasa de más de 0.60 en el etilómetro.

En este caso el abogado penalista solicitará la prueba de que el etilómetro cumplía con todos los controles periódicos y que el atestado policial cumple también con todas las obligaciones de los agentes, como la lectura de derechos o la repetición de una segunda prueba de alcoholemia.

Un despacho penalista puede ponerte en contacto también con el procurador, que es otro profesional con el que debes contar en el procedimiento penal. Son profesionales independientes y, si quieres, puedes elegir a un procurador de tu confianza y no elegido por el abogado. Aunque lo normal es buscar y elegir a un letrado penalista y pedirle que encuentre él al procurador que nos represente en el juzgado.

¿Qué es violencia doméstica ?

La violencia doméstica es un tipo de delito que sucede en el ámbito familiar consistente en el maltrato de las personas que habitan en el domicilio por parte de uno de sus miembros, aprovechando la intimidad que ofrece cometer ciertos actos en el hogar, por eso se persigue en especial, para evitar su impunidad. Este maltrato puede consistir en agresiones físicas, por ejemplo, puñetazos, empujones, tirones de pelo, arañazos, relaciones sexuales sin consentimiento, pero puede tratarse de agresiones psíquicas, por ejemplo, los insultos, las amenazas, las coacciones… En España está perseguida en especial la violencia de género, que es aquella violencia doméstica que se ejerce por un hombre contra su pareja o ex-pareja, si bien hay doctrina que solicita ampliar el concepto a la violencia no doméstica ejercida por hombres contra mujeres,  por el mero hecho de serlo, independientemente de la relación que haya entre agresor y víctima. Por ejemplo, el acoso callejero, las agresiones sexuales… siendo el fundamento principal la subsistencia de una conciencia machista en cuya erradicación se continúa trabajando.

 La violencia doméstica, que puede ser ejercida también sobre los hijos, puede tener consecuencias accesorias a la pena de prisión y multa, por ejemplo, a la retirada de la patria potestad sobre los hijos. Ello incluso aunque fueran los dos progenitores quienes estuvieran ejerciendo la violencia doméstica y se obligase a la Administración Pública a asumir su tutela para que los menores disfruten de los cuidados que necesitan.

 La violencia doméstica se puede ejercer sobre cualquier persona que viva en el domicilio con lazos familiares o análogos, personas que dependen de algún modo de quien está ejerciendo la violencia, ya que esta circunstancia es muchas veces la que les impide poner fin a la situación de violencia doméstica.

 ¿Cómo denunciar violencia doméstica?

Para denunciar la violencia doméstica lo habitual es acudir directamente a la comisaría de policía más cercana para proceder a la protección inmediata de la víctima. En el caso de violencia de género, se activa un protocolo consistente en arrestar al denunciado para su ingreso en el calabozo hasta que se aclaren las circunstancias de la denuncia, pero no es una circunstancia especial de la violencia doméstica porque esto también sucede en otro tipo de delitos.

Además de acudir a la comisaría, también podemos acudir a asesorarnos sobre qué hacer con un abogado especialista en delitos de violencia doméstica. Esto permite formular una denuncia mucho más completa de la que puede hacerse en comisaría, pero tiene el inconveniente de la falta de inmediatez. Por las circunstancias de los delitos de violencia doméstica, en el que los procesos delictivos suelen ser dilatados en el tiempo, iniciándose normalmente con agresiones psíquicas para luego ir agravándose hasta las agresiones físicas que pueden poner en riesgo la vida de las personas.

 La denuncia consta de nuestros datos personales, de los datos del denunciado y de las circunstancias en las que sucedieron los hechos, narradas por la persona que denuncia, con las precisiones que soliciten los agentes en el caso de tratarse de una denuncia en comisaría. Es fundamental no exagerar ni mentir en la denuncia para intentar conseguir más protección, porque esto podría poner en riesgo la credibilidad de la denuncia con posteriores incoherencias. Los abogados penalistas están especializados en dejar en evidencia a quienes mienten porque son capaces de reformular las preguntas para que la persona que declara, finalmente, acabe diciendo la verdad, demostrándose las incoherencias de la denuncia, además, con otras pruebas (testigos, triangulación de los teléfonos móviles para lograr ubicarlos en el espacio…) Ha de recordarse que existe un teléfono de ayuda a las víctimas, el 016, que no deja rastro en la factura y es gratuito.

¿Qué es agresión sexual?

La agresión sexual se conoce también como violación. Se trata de un delito consistente en atentar contra la libertad sexual de las personas, es decir, obligarlas a cualquier tipo de acto de contenido sexual contra su voluntad y usando la fuerza.

 El Código Penal es muy específico con qué se considera agresión sexual. En concreto, refiere que se trata de actos que consisten en acceso carnal por vía vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por alguna de las dos primeras vías, el código penal en su artículo 179 lo califica como violación. Además, esta conducta tiene una pena más grave cuando existen vejaciones, haya dos o más personas involucradas en el acto delictivo, victimas especialmente vulnerables…etc. En los últimos tiempos han existido movimientos feministas que han permitido adaptar la interpretación judicial a la realidad social. Inicialmente se exigía que la víctima actuase como una víctima. Debía acudir a interponer la denuncia con la ropa con la que había sido violada, para que se pudiesen comprobar las rasgaduras, y en definitiva, que realmente había demostrado un acto heróico de resistencia. Poco a poco se ha ido evolucionando y se ejerce menos presión sobre la víctima hasta la actualidad, en la que la víctima no tiene que mostrar resistencia alguna, sencillamente basta con que no dé su consentimiento al acto. La frase “sólo sí es sí” representa el final de este trayecto de pensamiento social en el que deja de culpabilizarse a la víctima y evita la doble victimización.

La agresión sexual se diferencia del abuso sexual es el uso de la fuerza. Este uso de la fuerza se ha ido matizando con el paso del tiempo, y actualmente la intimidación se considera también uso de la fuerza, por tanto, un acto de abuso sexual en el que varias personas estén intimidando a una víctima, se considera agresión sexual o violación.

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