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El hurto es robar sin utilizar la fuerza ni la intimidación, ni amenazas, para robar. Es lo que se conoce en el lenguaje coloquial como “robo al descuido”. Por ejemplo, quitarle la cartera a una persona sin que se de cuenta, aunque se diga “le robó la cartera”, jurídicamente sería “le hurtó la cartera”. El delito de hurto se recoge en el artículo 234.1 del Código Penal y se castiga con cárcel de 6 a 18 meses en caso de que el valor de lo hurtado o robado al descuido sea de más de 400 euros. Si no supera los 400 euros, hablamos de un delito leve de hurto y la pena es de sólo multa de 1 a 3 meses, salvo que exista multirreincidencia (al menos ha hurtado tres veces antes), en cuyo caso se considerará que la pena es de 1 a 3 años de prisión igualmente.

Por este motivo es fundamental la cuantificación de lo sustraído, ya que no siempre se sustrae dinero líquido (billetes) o productos nuevos en una tienda, cuyo valor es muy fácil de cuantificar. No siempre el valor de lo robado es evidente, como puede ser cuando se roba un coche, ya que sin duda el coche vale más de 400 euros. En el caso de cosas de menor valor y de segunda mano, en ocasiones será necesario un informe pericial para evaluar si lo robado supera los 400 euros, o una factura de reparación en caso de que se hayan recuperado los objetos robados y hayan sido dañados. 

Si no se prueba que lo sustraído valía más de 400 euros (una simple afirmación o conjetura de la acusación particular o del Ministerio Fiscal) el buen abogado penalista defensor sabrá generar la duda razonable sobre el valor de lo sustraído.

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¿Qué es el robo con fuerza?

El robo con fuerza es apoderarte de algo que no es tuyo, no por un descuido de su dueño, sino usando la fuerza. Robar sin fuerza es lo que se conoce como “delito de hurto”. La fuerza puede ser usada para acceder a las cosas porque su dueño ha intentado protegerlas, o también usar la fuerza para abandonar el lugar al que se accedió, debido a una reforma del año 2015 que añadió también el abandono del lugar. Definir qué es la fuerza es lo determinante: El artículo 238 Código Penal define las formas de acceso con fuerza: escalar, romper paredes, techos o suelos, ventanas y puertas, romper armarios u otros muebles cerrados, forzar cerraduras, usar llaves falsas (se incluyen mandos a distancia o tarjetas magnéticas) o desactivar alarmas. 

Existe mayor gravedad del robo con fuerza cuando lo que se roba son cosas de valor artístico, histórico, cultural o científico, cuando se trate de cosas de primera necesidad o destinadas a un servicio público, en caso de que cause desabastecimiento, cuando el valor de lo robado sea de especial valor, si el robo pone en una situación grave económicamente a la víctima o su familia, cuando se utiliza a menores de 14 años para robar, cuando se robe en una casa habitada o en un edificio abierto al público.

El robo con fuerza se investiga en el juzgado a través del procedimiento de diligencias previas, tras recibirse el atestado de las fuerzas de seguridad, y se evalúa si existen indicios para acusar a una persona por la comisión del delito de robo con fuerza. En caso de que se considere que no, se archivará. Si se considera que hay indicios de que la persona cometió el delito, se acordará la apertura del juicio oral para juzgar si los elementos de prueba son suficientes para determinar que la persona que se juzga es culpable. 

En caso de que existan muchas pruebas que evidencien que la persona es culpable, el abogado penalista podrá recomendar la conformidad, siempre y cuando el acusado pague la responsabilidad civil, esto es, el dinero que pague el valor de lo que ha robado y los daños causados con ese robo.

¿Qué hacer en caso de robo?

En caso de robo lo primero que hay que hacer es denunciarlo en la comisaría más cercana. Cuando somos víctimas de un robo, además del problema de quedarnos sin documentación o sin los objetos robados, podemos estar más nerviosos de lo normal, por lo que llamar inmediatamente a la policía te ayudará a recuperar la calma.

Si crees que han podido entrar en tu casa, no entres. Aléjate cuanto antes y llama a la policía. Los ladrones podrían continuar dentro y la prioridad es que te pongas a salvo porque no sabes qué tipo de ladrones son, ni si van armados, ni si son agresivos. Recuerda que agredir a quien está robando puede ser considerado delito si la agresión resulta desproporcionada: por ejemplo, acuchillar a un ladrón sin que hubiera existido riesgo para tu propia vida y, por tanto, sin que fuera necesario para defenderte. Es delito herirle “para darle una lección al ladrón”, porque para ajusticiar ya existen los tribunales y los métodos establecidos en derecho: penas de prisión, pago de multas, son ejemplos entre los que no se encuentran en ningún caso la agresión como castigo.

No toques nada del escenario del crimen. Limpiar, recoger, podría eliminar restos de pruebas y dificultar el trabajo de los investigadores. 

Acude a la policía para interponer una denuncia. Intenta dar la mayor cantidad de detalles posibles para que se tome nota de nombres, objetos sustraídos, circunstancias en las que se cometió el delito, etc. Haz fotografías, pregunta a tus vecinos o gente que pudo haber presenciado el delito si pueden aportar más información. Ello ayudará en el procedimiento judicial posterior. 

En todo caso, contacta con un abogado penalista. Estar bien asesorados a la hora de afrontar un procedimiento para decidir si formar parte de la acusación (serías acusación particular) o si prefieres que sea el Ministerio Fiscal el que acuse, sin mostrar interés en el resultado del procedimiento, por ejemplo, en el caso de un robo esporádico de poco valor mientras hacías turismo en otra ciudad.

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