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big data, legaltech, IA

Siguiendo las recomendaciones de lectura de los amigos de Legaltechies, hemos reparado en un título de los que causan ese impacto que todas las portadas buscan: “The end of Lawyers?”.

El debate legaltech.

El interrogante es lo divertido del asunto, porque si bien Susskind entiende que la abogacía, tal y como existe hoy, se extinguirá “por el impulso del mercado hacia la mercantilización de los servicios legales, y por el desarrollo generalizado y la adopción de tecnologías legales nuevas y disruptivas”, quiere abrir debate. Es consciente, como lo somos todos, de que la abogacía es eminentemente tradicional e inamovible.

Sobran motivos para sentirlo así. ¿Cuántos cambios ha habido a nivel mercado? Podríamos decir que, en este aspecto, la liberalización de los honorarios profesionales y la libertad de la publicidad han sido los cambios más significativos que ha vivido la abogacía. Y que su introducción no ha sido sencilla.

Antecedentes (positivos) del uso de tecnología.

Aceptamos por tanto la invitación que hace Susskind sobre el debate, si bien como legaltech, nuestra postura es evidente: Nosotros creemos que el uso de inteligencia artificial que sustituya al abogado en ciertas tareas permitirá a la abogacía ser no sólo más eficaz -sin errores- sino más eficiente – ganar tiempo-.

Sin embargo, no es el caso de Emérita Legal: la abogacía  es nuestra verdadera protagonista.

Un claro ejemplo de anteriores usos de la tecnología en el ejercicio de la abogacía es la búsqueda de jurisprudencia en bases de datos. ¿Acaso no existe un filtro tecnológico y no humano en los resultados de búsqueda? ¿Y por qué, aún con eso, ya no nos planteamos buscar jurisprudencia en aquellas bibliotecas de tapa dura para que el trabajo sea puramente humano? Lo dicho: eficacia y eficiencia.

Una propuesta muy big y muy data.

En Emérita Legal planteamos extrapolar esto al ámbito de la predicción del resultado del procedimiento. Suena a bola de cristal, pero la estadística nos lo está diciendo a gritos: los mismos supuestos, planteados del mismo modo, ante el mismo tribunal, tienen el mismo resultado. ¿Y si ese resultado no es el que nos conviene? ¿No estaría bien saberlo antes de plasmar la estrategia sobre el cuerpo de la demanda?

Nosotros estamos trabajando en el desarrollo de una tecnología que permita ofrecer esta información a los abogados. Con ella, lo que sabe el abogado local  sobre el juez del número 2, o sobre la jueza del 5 (admisión de prueba, resultado del procedimiento en determinados supuestos)  se difunde  para que sea accesible a todos los profesionales que se interesen por ella. Ofrece eficacia y eficiencia.

¿Ludismo legaltech?

Si estáis en el mundillo legaltech, ya os sonará que Francia ha prohibido el perfilado de jueces por terceros. Quiere proteger a sus juzgadores de una tecnología que les perfile, localice sesgos en sus juicios y difunda esa información. No obstante, no limita que las grandes firmas de abogados lo hagan para incorporarlo a sus recursos internos. Una nueva desventaja competitiva con la que tendrán que lidiar los pequeños despachos franceses.

 

Al igual que ocurrió en lo que se conoció como “Ludismo” en el año 1811, existe miedo a lo que pueda suceder con esta información en circulación, y por tanto, rechazo, y se destruye. No se destruye a palos como las máquinas, porque la innovación, intangible, sólo se destruye con prohibiciones de funcionamiento.

Llamamos a la reflexión y al debate. ¿Creéis que existe ludismo legaltech?

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