¿Puedo irme a vivir a otra ciudad con mi hijo?

vivir a otra ciudad con mi hijo

¿Cómo actuar si decido irme a vivir a otra ciudad con mi hijo y qué se necesita para poder hacerlo legalmente?. ¿Cómo afecta el cambio de ciudad al régimen de visitas?. ¿Quién se debería hacer cargo de los gastos de desplazamiento por el cambio de ciudad?. Todas estas preguntas y dudas que surgen en esos momentos, las resuelve hoy, Sara Benjelali González, experta en Derecho de Familia.

¿Puedo irme a vivir a otra ciudad con mi hijo?

Cuando se produce una ruptura de la convivencia entre los progenitores, se plantea en muchas ocasiones el traslado del menor a otro domicilio. Debemos tener en cuenta, que si modificamos el domicilio del menor, aproximadamente a unos 30 Kilómetros de su anterior domicilio, no precisamos el consentimiento aunque sí debemos comunicar al otro progenitor dicho cambio de domicilio. No es preciso su consentimiento porque se entiende que ello no afecta ni al sistema de custodia acordado en resolución judicial o régimen de visitas, no comportando un cambio en el entorno social del menor.

La problemática surge cuando uno se quiere trasladar a otra ciudad o incluso a otro país, pues se ve alterado el régimen de visitas o de custodia, con una merma de un progenitor en su relación con el menor, en estos casos es preciso el consentimiento del otro progenitor o autorización judicial.

Cambiar la residencia del menor, implicaría un nuevo calendario de visitas, establecer el lugar y forma de recogida del menor, cambio de centro escolar, puede haber un cambio de idioma y problemas de adaptación etc. Incluso, por la distancia, puede hacer inviable un régimen de visitas normalizado de fines de semana alternos y día entre semana.

Sara Benjelali González, experta en Derecho de Familia.

¿Puede una madre llevarse a su hijo a vivir a otra provincia?

En caso de que el padre o madre que no tiene la guarda y custodia se niegue a dicho traslado de los hijos menores, el que pretende llevárselos está obligado a pedir autorización al juez. El juez decidirá teniendo en cuenta qué es mejor para los hijos.

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¿Cómo actuar si decido irme a vivir a otra ciudad con mi hijo?

Hay una Sentencia del Tribunal Supremo del año 2012 (Sentencia 642/2012, 26 octubre) que aclara este punto. Se trata de una madre de Valladolid que por motivos laborales quiere trasladarse a New York con su hija, el padre se opone alegando que la inestabilidad laboral de la madre influye negativamente en el desarrollo de la menor.

La Sentencia dice que si bien es cierto que la Constitución Española, determina el derecho de los españoles a elegir libremente su residencia, y a salir de España en los términos que la ley establezca, el problema planteado en estos casos no es ese, sino la procedencia o no de pasar el menor a residir en otro lugar, por el cambio radical que ello puede suponer en su entorno social y parental, con problemas de adaptación, que afectan directamente al interés del menor.

En conclusión, si no se tiene el consentimiento del otro progenitor hay que solicitar autorización al juzgado, quien valorando las circunstancias de cada caso y, teniendo como guía preferente el interés del menor, valorará las causas alegadas para el traslado y los motivos de oposición a las mismas, tomará una decisión que autorice o no el traslado del menor, e inclusive la necesidad de un cambio del sistema de custodia.

¿Qué se necesita para poder ir a vivir a otra ciudad con mi hijo legalmente?

Lo primordial es el motivo del cambio, no es lo mismo cambiar el domicilio del menor a otra ciudad o incluso al extranjero, por motivos laborales, por querer regresar a nuestro país de origen, que cambiar el domicilio del menor porque se ha conocido una nueva pareja o simplemente nos apetece vivir en otro lugar.

El cambio de residencia del menor, debe hacerse siempre contando con el consentimiento del otro progenitor, pues de lo contrario, podemos encontrarnos con una denuncia por secuestro de menor, o bien autorización judicial.

Si no hay consenso entre los progenitores, se deberá acudir al Juzgado en donde el Juez escuchará al menor si tiene 12 años, aunque también serán oída su opinión y deseos si aún no ha cumplido los 12 años pero tiene suficiente madurez y juicio para opinar sobre esta cuestión que le afecta directa e inmediatamente, así como analizará los motivos del traslado a otra ciudad o país.

¿Cómo afecta el cambio de ciudad al régimen de visitas?

Como he indicado anteriormente, el hecho que el menor se vaya a vivir a otra ciudad u otro país, comporta una dificultad en el régimen de visitas, además de un cambio radical en su entorno social (colegio, amigos, etc.), además de afectar a la patria potestad.

Es decir, cambiar la residencia del menor, implicaría un nuevo calendario de visitas, establecer el lugar y forma de recogida del menor, cambio de centro escolar, puede haber un cambio de idioma y problemas de adaptación etc. Incluso, por la distancia, puede hacer inviable un régimen de visitas normalizado de fines de semana alternos y día entre semana.

Para ello es necesario fijar un nuevo régimen de visitas que se adapte a la nueva situación, fijando unas visitas justas, equitativas y que no mermen la relación parental con el otro progenitor. Las soluciones más habituales que adoptan los tribunales cuando se produce un cambio de ciudad en el domicilio del menor son:

  • Establecer un fin de semana al mes y atribuir todos los fines de semana de los puentes escolares, al progenitor no custodio.
  • Suprimir la visita entre semana y establecer un mayor periodo del menor con el progenitor no custodio en el periodo vacacional de verano y navidades.
  • Establecer un fin de semana al mes y potestativamente para el progenitor no custodio, con un preaviso establecido, poder visitar al menor cuantas veces pueda.

¿Quién se debería hacer cargo de los gastos de desplazamiento por el cambio de ciudad?

La ley no dice nada al respecto, pero existe jurisprudencia en este sentido, en la Sentencia del Tribunal Supremo de 26 de mayo de 2014 (Recurso 2710/12), en donde se establece como regla general:

  1. En primer lugar, si hay acuerdo entre los progenitores, se estará a lo que éste establezca.
  2. Si no lo hubiera, el sistema habitual será que el progenitor que inicie el régimen de visitas recogerá al menor en el domicilio del otro progenitor y el otro lo retornará a su domicilio, a fin  de repartir equitativamente las cargas.
  3. Si el desplazamiento es de larga distancia, el juez en ponderación del interés del menor y de la distribución equitativa de las cargas podrá imponer la obligación de recogida y retorno a uno de los progenitores.

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Autor/a de la publicación
Sara Benjelali González

Sara Benjelali González

Abogada especializada en Derecho de Familia. El análisis de su trayectoria judicial le ha situado en el Ranking de los mejores abogados de derecho Familia de Barcelona elaborado por Emérita Legal de forma objetiva; en base a la experiencia acumulada y los resultados obtenidos en los casos analizados.

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