Reclamar producto de segunda mano defectuoso | ¿Qué hacer?

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Cuando compramos a otra persona un objeto de segunda mano, especialmente por internet, cabe la posibilidad de que tengamos que reclamar por producto de segunda mano defectuoso y nosotros no lo supiéramos cuando lo compramos. ¿Qué opciones tenemos? Antonio Ruiz Pérez-Bermúdez, abogado especializado en Daños Contractuales, habla sobre los defectos ocultos en compraventas entre particulares hoy en nuestro blog.

Introducción

La aparición y expansión en los últimos años de páginas en las que los particulares pueden ofrecer y adquirir productos de segunda mano han producido un considerable aumento de este tipo de compraventas y, como no podía ser de otra forma, de los problemas y reclamaciones que de ellos se derivan.

El principal miedo del comprador cuando adquiere algún producto por Internet de otro particular es que el vendedor no vaya a realizar la entrega de lo adquirido. Obviamente el Código Civil obliga al vendedor a esto, pero también ofrece protección en el caso de los vicios o defectos ocultos, y ese es el tema que vamos a tratar en este artículo.

Los problemas o miedos derivados de la compraventa no acaban en la posible falta de entrega por parte del vendedor, puesto que aun cuando este entrega el producto, puede darse el caso de que lo comprado no se encuentre en un estado óptimo para su funcionamiento.

¿Qué dice la ley sobre productos defectuosos de segunda mano?

El Código Civil nos protege en los casos en el que el vendedor entrega la cosa con unos defectos ocultos que nos impiden utilizarla para el uso para el que estaba destinada. También nos ampara en el caso de que este uso se viera disminuido de forma que, si lo hubiéramos sabido antes de comprarla, no hubiéramos realizado la compraventa o hubiéramos pagado menos precio por ella.

Lo explicaremos con un ejemplo. Encontramos un coche en una página web de compraventas de segunda mano entre particulares y nos ponemos en contacto con el vendedor. Tras examinar el coche, vemos que el mismo parece encontrarse en buen estado y que su funcionamiento es correcto. Procedemos a adquirirlo, pero al día siguiente de la compraventa, el coche sufre una avería y nos avisan en el taller de que el coche no va a poder ser utilizado de ahora en adelante a no ser que se hagan una serie de reparaciones muy costosas.

En estos casos, el comprador del coche va a estar amparado por la ley (siempre y cuando concurran unos requisitos de los que hablaremos más tarde) y tendrá derecho o a la devolución del dinero, devolviéndole el coche al vendedor, o bien a que se le devuelva una parte del precio que haya pagado (normalmente mediante el abono de las facturas del taller por la reparación del vehículo).

Además, en el caso de que el vendedor conociera los defectos que tiene el producto al momento de la venta y no los hubiera comunicado al comprador, éste tendrá derecho a las cantidades que hemos mencionado en el párrafo anterior y a la indemnización de daños y perjuicios.

El comprador del coche va a estar amparado por la ley y tendrá derecho o a la devolución del dinero, devolviéndole el coche al vendedor, o bien a que se le devuelva una parte del precio que haya pagado

Antonio Ruiz Pérez-Bermúdez, abogado especialista en Daños Contractuales

¿Qué requisitos hay para poder reclamar el producto de segunda mano defectuoso al vendedor?

El principal requisito que se pide en nuestra legislación es que los defectos o problemas del producto adquirido no se encuentren a la vista.

Continuando con el ejemplo de la compraventa del coche, resulta evidente que si examinamos el coche y vemos que tiene la palanca de cambios rota y dos ruedas pinchadas, estos defectos se encuentran plenamente a la vista y el vendedor no tendría que responder por ello si el comprador voluntariamente accede a su compra en tal estado.

No obstante, la ley incluye una excepción para el caso de que el comprador tenga unos conocimientos por razón de su trabajo que le permita apreciar los defectos del producto adquirido, aun cuando estos no estuvieran plenamente a la vista.

Volviendo al ejemplo de la compraventa del coche, si el comprador es mecánico de un taller y examina el coche, es posible que pueda apreciar con claridad una avería o un defecto que otra persona sin esos conocimientos no habría podido ver. En estos casos, es posible que la protección no se le aplique, puesto que el comprador estaría sabiendo en todo momento el estado en el que se encuentra lo que está adquiriendo.

Será necesario entonces:

  • Que los defectos sean previos a la compraventa, aunque su aparición sea posterior a la misma.
  • Que el comprador no pudiera conocer los defectos en el momento de la venta.
  • Que los defectos del producto tengan suficiente importancia como para disminuir su uso o impedirlo por completo. En el caso de que los desperfectos de lo comprado fueran de muy poca importancia o insignificantes es posible que no tengamos derecho a cantidad alguna.

¿Debe el vendedor devolver el dinero si desconocía los defectos del producto?

Sí. El vendedor no queda libre de sus obligaciones por desconocer los defectos que pueda tener la cosa vendida. En estos casos, la ley protege al comprador, que está pagando por un producto que entiende que va a ser capaz de cumplir una determinada función.

Sólo quedará el vendedor libre de responsabilidad en el caso de que en el contrato que se firme se haya incluido una cláusula por la cual éste no deberá responder de estos defectos si los desconocía. Nuestra obligación como compradores es revisar bien el contrato (siempre recomendaremos acudir a un profesional del sector jurídico) y asegurarnos de que no nos “cuelan” una cláusula de este tipo, que puede dejarnos indefensos posteriormente.

¿Cómo evitar comprar productos defectuosos de segunda mano?

Antes de adquirir el producto:

  • Revisar detenidamente el producto a adquirir para asegurarnos de que no tiene defectos a la vista. En el caso de que los mismos existan y no nos hayamos dado cuenta por nuestra falta de atención es posible que no tengamos derecho a reclamación.
  • Revisar el contrato con calma para asegurarnos de que no hay ninguna cláusula oscura. A la más mínima duda conviene contactar con un abogado para que lo revise por nosotros.
  • Pedir al vendedor toda la información sobre el estado del producto, de cara a asegurarnos de que no estamos comprando un producto que ya viene con defectos o problemas.

Tras la adquisición del producto:

  • Guardar el contrato y todos los documentos que prueben la compra y el estado del producto al adquirirlo. Ya sea de cara a la reclamación al vendedor como en un posible juicio posterior, es importante conservar todos los documentos que puedan servir como prueba. Esto incluye el contrato de compraventa, conversaciones o correos electrónicos con el comprador o las facturas de las reparaciones que pueda necesitar el producto.
  • Comunicar inmediatamente al vendedor los problemas que está presentando el producto por si se puede llegar a una solución amistosa. Si el vendedor es comprensivo y entiende las responsabilidades en que puede incurrir es posible que acepte resolver el problema sin necesidad de acudir a juicio.
  • Contactar con un abogado para que tramite la reclamación en el caso de que no se pueda llegar una solución amistosa. Ya sea para un primer asesoramiento o para que nos represente durante todo el proceso. La ayuda de un letrado experto es clave en estos casos.
  • Actuar con celeridad: la reclamación de la cantidad a la que tengamos derecho debe realizarse en los 6 meses siguientes a la entrega de la cosa vendida. Una vez realizada una primera reclamación, este plazo se “reinicia”, pero es importante no dejar pasar el tiempo sin actuar.

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